Hoy voy a hablaros de la “enfermedad de moda”: los problemas digestivos asociados a la disbiosis intestinal y el SIBO

Si te estás preguntando si es lo mismo SIBO y disbiosis intestinal, tienes que saber que son entidades distintas, aunque ambas implican alteraciones en la microbiota intestinal.

El sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO, por sus siglas en inglés) es una entidad descrita desde hace varias décadas pero, gracias a los avances de las pruebas diagnósticas, en los últimos años ha cobrado un mayor interés por parte de los profesionales médicos y por la población general. 

Esto nos ha llevado a que el SIBO se haya popularizado en redes sociales, lo que conlleva también al riesgo de sobrediagnóstico y autodiagnóstico. Por ello, insistimos en la importancia de acudir a profesionales capacitados en salud intestinal para un tratamiento y pautas nutricionales individualizadas. 

 

¿QUÉ ES EL SIBO Y CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El SIBO no debe ser la «explicación universal» para todos los problemas digestivos.

El SIBO (Small Intestine Bacterial Overgrowth) o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado se define como la presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado, lo que resulta en síntomas gastrointestinales como distensión, dolor abdominal, alternancia entre diarrea y estreñimiento, digestiones pesadas, malabsorción y deficiencias nutricionales. El diagnóstico puede realizarse mediante cultivo cuantitativo de aspirado intestinal o pruebas de aliento con glucosa o lactulosa, siendo estas últimas más accesibles, pero menos específicas. El SIBO suele ser secundario a alteraciones en la motilidad intestinal, cirugía previa, uso de inhibidores de la bomba de protones o enfermedades sistémicas que favorecen la colonización bacteriana. El tratamiento se basa en antibióticos orales o antimicrobianos naturales, corrección de factores predisponentes y reeducación alimentaria y un buen abordaje de probióticos y suplementos, según lo recomendado por el American College of Gastroenterology.

 

Hinchazón abdominal por SIBO y disbiosis

 

¿QUÉ ES LA DISBIOSIS INTESTINAL?

La disbiosis intestinal se refiere a un desequilibrio cualitativo y/o cuantitativo de la microbiota intestinal, caracterizado por una alteración en la diversidad, composición o función de los microorganismos residentes. Este estado puede ser inducido por factores como dieta, fármacos (especialmente antibióticos), enfermedades subyacentes o estrés oxidativo, y se asocia con múltiples patologías, incluyendo enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome de intestino irritable, obesidad y diabetes tipo II. La disbiosis puede manifestarse con síntomas gastrointestinales inespecíficos (dolor, distensión, diarrea, estreñimiento) y contribuir a la inflamación crónica y alteraciones metabólicas.

En resumen, SIBO es una forma específica de disbiosis caracterizada por el aumento patológico de bacterias en el intestino delgado, mientras que disbiosis intestinal es un término más amplio que engloba cualquier alteración perjudicial de la microbiota intestinal, con implicaciones locales y sistémicas.

 

¿CÓMO PUEDO SABER SI TENGO SIBO?

El SIBO se confirma mediante pruebas especializadas, siendo el test de aliento con glucosa o lactulosa el más utilizado. Este mide los valores de hidrógeno y metano en el aire exhalado tras ingerir el sustrato fermentable. Es la prueba más utilizada por su bajo coste y riesgo. Requiere de unas condiciones previas de preparación: el paciente no debe haber tomado antibióticos ni probióticos en las 3-4 semanas anteriores a la prueba, y suspender una semana antes cualquier fármaco que altere la motilidad intestinal.

Es fundamental realizar un diagnóstico diferencial que descarte otras condiciones con síntomas similares, como intolerancias alimentarias, enfermedad celíaca o disbiosis intestinal generalizada. Además, no todas las pruebas positivas confirman un SIBO clínicamente relevante, hay que tratar al paciente en base a los síntomas clínicos más que por el resultado de la prueba.

En vista de la gran cantidad de información que inunda las redes, y muchas veces divulgada por personas no formadas, que dan pautas contradictorias y pueden confundir al paciente, la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y la Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM), han elaborado un documento de posicionamiento con la información científica actualizada. 

Según cita el documento consenso, las recomendaciones para diagnosticar y tratar el SIBO se resumen en esta tabla:

RESUMEN DE RECOMENDACIONES
1. La evidencia clínica disponible actualmente sugiere que la mayoría de los pacientes con síntomas inespecíficos como distensión abdominal, meteorismo, flatulencia, diarrea intermitente y otros síntomas abdominales, no padecen SIBO. No recomendamos por tanto descartar SIBO mediante TAE en pacientes con síntomas digestivos inespecíficos, que no presenten factores predisponentes para SIBO
2. Recomendamos descartar la presencia de SIBO en pacientes con factores de riesgo, como cirugías intestinales o enfermedades que alteren la motilidad intestinal, con afectación de su calidad de vida, déficits nutricionales o síntomas graves, seleccionando cuidadosamente el método diagnóstico y el sustrato a utilizar.
3. Recomendamos utilizar como sustrato del TAE la glucosa por encima de la lactulosa dada su mayor sensibilidad y especificidad.

4. Recomendamos que los TAE para el diagnóstico de SIBO sean interpretados por personal médico especializado.

5. Debe evitarse el uso de antibióticos de forma sistemática en pacientes con patologías funcionales muy prevalentes como el síndrome de intestino irritable.

*Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) & Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM). Documento de posicionamiento sobre el SIBO. El SIBO no debe ser considerado una «explicación universal» para todos los problemas digestivos.

El tratamiento del SIBO combina cambios en los hábitos de vida, ajustes dietéticos y terapias farmacológicas. Una dieta baja en FODMAPs (carbohidratos fermentables) puede aliviar síntomas, pero debe ser pasajera y guiada por un nutricionista, ya que es una dieta restrictiva en su primera fase y se deben evitar déficits nutricionales. 

La automedicación con antibióticos, probióticos o dietas restrictivas no solo puede ser ineficaz, sino también perjudicial. Una intervención inadecuada podría empeorar la microbiota intestinal o enmascarar otras patologías.

 

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA DISBIOSIS INTESTINAL Y EL SIBO?

Si en el SIBO he hablado de cantidad, en la disbiosis hablamos de diversidad y equilibrio de la microbiota intestinal. Este desequilibrio puede darse por un aumento de especies bacterianas perjudiciales o por un déficit o ausencia de las bacterias protectoras, o ambas situaciones a la vez, lo que conduce a una alteración en la diversidad y actividad metabólica de la microbiota. Hay que reconocer que esta situación de desequilibrio puede darse tras muchas y muy diferentes situaciones fisiológicas. 

La mayoría de los síntomas de la disbiosis intestinal son compartidos con los del SIBO. El malestar del SIBO sucede de forma más inmediata después de comer y en la sección abdominal más alta; mientras que el malestar de la disbiosis puede ser algo más prolongado y difuso en el tiempo, y con una hinchazón y presión situada sobre todo en el abdomen bajo. 

El diagnóstico de la disbiosis es algo más complejo, se necesitan técnicas más completas de estudio de microbiota intestinal NGS (técnicas de secuenciación genética de nueva generación). Este estudio de heces va a permitir identificar y cuantificar la diversidad y proporción de bacterias beneficiosas, perjudiciales, oportunistas y hongos.

En la disbiosis, el abordaje está dirigido a restaurar el equilibrio de la microbiota, con un buen protocolo de probióticos y suplementos, y también hay que poner el foco en restaurar la mucosa intestinal degradada, tanto con suplementos como con pautas alimentarias y nuevos hábitos dietéticos.

 

Microbiota intestinal

 

Ya que en ambas condiciones se puede provocar malabsorción de nutrientes y deficiencias, las pautas nutricionales inmediatas y futuras, serán de gran importancia.

En resumen, el tratamiento debe seguir un enfoque integral, siendo los cuatro pilares fundamentales:

Dieta saludable y equilibrada

Rutina deportiva constante

Buena gestión del estrés

Adecuada higiene del sueño

  • Se puede comenzar con una dieta FODMAP, para el alivio de los síntomas, guiada y equilibrada por un nutricionista o profesional experto, durante un tiempo limitado.
  • Seguir con una dieta diversa y antiinflamatoria que permanecerá en el tiempo, con pautas individuales y compatibles con la vida laboral y familiar del paciente.
  • Debe ser una dieta que cubra los requerimientos de fibra de cada uno, los requerimientos proteicos individuales, que contenga alimentos ricos en omega-3, legumbres, frutas y verduras y hortalizas, frutos secos, huevos y lácteos de cabra u oveja, y cereales integrales.
  • Para aquellas dietas que tengan alguna carencia, siempre podemos ayudarnos de una adecuada suplementación.

Como dietista nutricionista especialista en SIBO y disbiosis intestinal, puedo ayudarte a seguir el tratamiento adecuado de manera personalizada. ¡Reserva tu cita!

 

 

 

FUENTES

-ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth.

Pimentel M, Saad RJ, Long MD, Rao SSC. The American Journal of Gastroenterology. 2020;115(2):165-178. doi:10.14309/ajg.0000000000000501.Practice Guideline

-Association Between Gut Dysbiosis and the Occurrence of SIBO, LIBO, SIFO and IMO.Banaszak M, Górna I, Woźniak D, Przysławski J, Drzymała-Czyż S. Microorganisms. 2023;11(3):573. doi:10.3390/microorganisms11030573.

-Mechanisms and Consequences of Intestinal Dysbiosis. Weiss GA, Hennet T.Cellular and Molecular Life Sciences : CMLS. 2017;74(16):2959-2977. doi:10.1007/s00018-017-2509-x. Leading Journal

-Programming Factors of Neonatal Intestinal Dysbiosis as a Cause of Disease. Jovandaric MZ, Dugalic S, Babic S, et al. International Journal of Molecular Sciences. 2023;24(6):5723. doi:10.3390/ijms24065723.

-Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) & Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad (ASENEM). Documento de posicionamiento sobre el SIBO